DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES A LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Por Christian Jiménez Kanahuaty
En Bolivia hay una larga tradición de mediaciones sociedad civil-Estado, lo que nos invita a pensar las relaciones que se establecen entre ambas esferas de decisión. El Estado como máxima articulación de poder, de representación y legitimidad ordenadora de la vida política. Sin embargo, la relación entre sociedad y Estado es necesaria verla a través de un tercer actor, que son los partidos políticos en ciertas coyunturas democráticas, en especial desde 1985 hasta el año 2000. Desde 1985 porque a partir de las políticas del Programa de Ajuste Estructural y en especial la promulgación del Decreto Supremo 21060 se desarticula al movimiento obrero, por medio de la relocalización y el cierre de algunos centros mineros vigentes desde el XVII, en Bolivia.
Esta medida económica y política desarticulo al movimiento obrero que era el interpelador constante del Estado, y después de la revolución de abril de 1952, incluso se había convertido en el soporte social del Estado. Esto significo que el peso recaiga en un naciente y reconfigurado sistema de partidos. Partidos que tenían la labor de comunicar a la sociedad con el estado y hacer que la generación de políticas públicas fuese de mutua concertación. Es decir, que los intereses de los ciudadanos se vean representados por los partidos políticos y éstos a su vez, representen de forma real a los ciudadanos que votaron por ellos.
Esto tubo sus limites, bajo el esquema patrimonialista de manejo del Estado y también a causa de las formas de conteo de votos donde la proporción eliminaba la representación de las minorías dentro del Congreso y más aún dentro del mismo poder ejecutivo. Esta situación de crisis de representatividad y la perdida de confianza de los partidos indujo a una reforma constitucional para el año 1994 que entre otros puntos transformo el tema de la representación, introduciendo una nueva forma de representación política: los diputados uninominales, que tenían la finalidad de acercar al ciudadano al representado y por tanto, generar mecanismos de control hacia el representante como de inclusión de aquellos sectores sociales votantes, por medio de la consulta, es decir, que debería de haberse dado una comunicación más fluida entre representantes y representados.
Esto no soluciono el problema de la representación social y la sociedad comenzó a organizarse de forma alternativa, al margen de las organizaciones constitucionalmente establecidas para ese fin, así comienzan a retomar fuerza y notoriedad las organizaciones sociales, que como consecuencia de las medidas de mediados de los ochenta ya no están unificadas en un solo bloque, sino que se han sectorializado, y ahora son organizaciones sociales particulares que luchan, demandan y pelean por necesidades específicas.
Las organizaciones sociales, generan bloqueos, marchas, y demandan acciones concretas sobre temas específicos al estado y una pronta solución. En nuestro país últimamente se ha confundido la noción de Movimientos Sociales con organizaciones sociales, las organizaciones sociales tienen capacidad de movilización, pero su contenido político es restringido, al mismo tiempo su capacidad de adhesión es limitada porque no todas las personas se suman a sus demandas y a las acciones de protesta que entabla contra el Estado en sus múltiples reparticiones, ya sean nacionales, departamentales o locales.
Las organizaciones sociales poseen estatutos definidos, tienen un espacio-territorio de acción; por ejemplo es relativamente fácil ubicar la sede de la COB, de la FTMB, de la FEJUVE- El Alto o de la CSUTCB. No desaparecen en el tiempo, sus actividades están permanentemente monitoriadas por los medios de comunicación, tienen un número de afiliados y demandas claras, como la subida de los salarios, las mejoras en las estructuras educativas y médicas, mayores items, modificaciones o ampliaciones de plazos.
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Los movimientos sociales, en cambio son agregaciones espontáneas de personas que pertenecen a un sin número de organizaciones sociales. los movimientos sociales no poseen estatutos definidos, su radio de acción también responde a un territorio determinado, pero se expande en los momentos en que la demanda es retomada por otros sectores.
Los movimientos sociales se mueven bajo tres dimensiones: 1) las estructuras de movilización, 2) las oportunidades políticas y 3) los marcos interpretativos.
Las estructuras de movilización son aquellas organizaciones o estructuras organizativas que inician una demanda como la no venta del gas (septiembre-octubre de 2003) o la ruptura de contratos con la transnacional que suministra el agua (en Cochabamba abril de 2000), ésta estructura aglutina a sectores sociales, y evalúan lo que esta pasando y llaman a movilizaciones a los sectores que están afiliados a ellos, en el caso de octubre por ejemplo la estrcutra de movilización fue la FEJUVE- El Alto.
Las oportunidades políticas son aquellas que las organizaciones sociales ven como favorables o desfavorables para iniciar una movilización y entablar una demanda específica. Las oportunidades políticas se dan por la debilidad o fortaleza del gobierno y las libertades o posibilidades que otorga a que las movilizaciones ocurran.
En cambio, los marcos interpretativos son aquellas ideas fuerza que hacen que los individuos que provienen de destinas organizaciones sociales se unan a la demanda y la demanda crezca y se irradie no solo para captar mayores adhesiones sociales, sino también para que se expanda a otros departamentos. Como ocurrió la semana final de octubre de 2003, cuando no sólo estaban la ciudad de La Paz y El Alto demandando algo, sino que también estaban Cochabamba y Santa Cruz. Pero fundamentalmente, el marco interpretativo sirve para interpretar la realidad, el contexto político y las acciones que deben ser tomadas, todas en un contexto histórico más que coyuntural.
Es por eso que los movimientos sociales, no sólo demandan mayor participación social, modificando así el esquema de la ciudadanía de origen liberal, sino que son capaces de tomar lo político y trasladarlo a la arena de las calles, iniciando procesos participativos y libres de deliberación colectiva que terminarán por generar un proyecto nacional de reconfiguración política de orden constitucional y cultural.
Por otro lado, las tres dimensiones están interconectadas, no son formas puras, sino sólo divisiones analíticas, porque ocurren simultáneamente, la creación de marcos interpretativos dentro de una estructuras de movilización en determinada oportunidad política es lo que al final marca el rumbo de la movilización y sus límites.
Por lo mismo, el movimiento social no puede permanecer continuamente en movimiento, tiene flujos y reflujos, momento de mayor explosión, pero que están acompañados de momento de cautela de pasividad donde se aprovecha para reconstituir el tejido social y se reordena la vida cotidiana de sus participantes; con lo cuál se retorna a las organizaciones sociales. Es decir, a lo particular y local.
Los movimientos sociales, sólo surgen cuando la demanda es capaz de convocar a una mayoría nacional o en todo caso, a una variedad de identidades sociales, culturales y políticas que proyectaran un modelo alternativo, para cambiar desde la sociedad al Estado.
CONCLUSIÓN
Pensamos que en estos momentos habría que replantear la noción de movimientos sociales y de organizaciones sociales, tanto desde el plano académico como desde el político. Habida cuenta que este gobierno se autodefine como un gobierno de los movimientos sociales. habrá entonces, primero que entender que significa realmente un movimiento social y cuáles son sus límites (estructurales y coyunturales) y lo que es una organización social.
Quizás en última instancia de lo que se trate en este momento es de replantear o resignificar el concepto de movimientos sociales, pero, trabajar ésta definición siempre en oposición y en relación a las organizaciones sociales y su conexión con el Estado y con la sociedad.
Finalmente replantear esta temática nos será de utilidad para ver hasta donde este gobierno responderá a las expectativas creadas alrededor suyo. Ver los límites de las organizaciones sociales y de los movimientos sociales, puede que nos sea útil de forma (in)directa para analizar y proyectar también los límites y dificultades de éste gobierno.
Christian Jiménez Kanahuaty es politólogo boliviano.
En Bolivia hay una larga tradición de mediaciones sociedad civil-Estado, lo que nos invita a pensar las relaciones que se establecen entre ambas esferas de decisión. El Estado como máxima articulación de poder, de representación y legitimidad ordenadora de la vida política. Sin embargo, la relación entre sociedad y Estado es necesaria verla a través de un tercer actor, que son los partidos políticos en ciertas coyunturas democráticas, en especial desde 1985 hasta el año 2000. Desde 1985 porque a partir de las políticas del Programa de Ajuste Estructural y en especial la promulgación del Decreto Supremo 21060 se desarticula al movimiento obrero, por medio de la relocalización y el cierre de algunos centros mineros vigentes desde el XVII, en Bolivia.
Esta medida económica y política desarticulo al movimiento obrero que era el interpelador constante del Estado, y después de la revolución de abril de 1952, incluso se había convertido en el soporte social del Estado. Esto significo que el peso recaiga en un naciente y reconfigurado sistema de partidos. Partidos que tenían la labor de comunicar a la sociedad con el estado y hacer que la generación de políticas públicas fuese de mutua concertación. Es decir, que los intereses de los ciudadanos se vean representados por los partidos políticos y éstos a su vez, representen de forma real a los ciudadanos que votaron por ellos.
Esto tubo sus limites, bajo el esquema patrimonialista de manejo del Estado y también a causa de las formas de conteo de votos donde la proporción eliminaba la representación de las minorías dentro del Congreso y más aún dentro del mismo poder ejecutivo. Esta situación de crisis de representatividad y la perdida de confianza de los partidos indujo a una reforma constitucional para el año 1994 que entre otros puntos transformo el tema de la representación, introduciendo una nueva forma de representación política: los diputados uninominales, que tenían la finalidad de acercar al ciudadano al representado y por tanto, generar mecanismos de control hacia el representante como de inclusión de aquellos sectores sociales votantes, por medio de la consulta, es decir, que debería de haberse dado una comunicación más fluida entre representantes y representados.
Esto no soluciono el problema de la representación social y la sociedad comenzó a organizarse de forma alternativa, al margen de las organizaciones constitucionalmente establecidas para ese fin, así comienzan a retomar fuerza y notoriedad las organizaciones sociales, que como consecuencia de las medidas de mediados de los ochenta ya no están unificadas en un solo bloque, sino que se han sectorializado, y ahora son organizaciones sociales particulares que luchan, demandan y pelean por necesidades específicas.
Las organizaciones sociales, generan bloqueos, marchas, y demandan acciones concretas sobre temas específicos al estado y una pronta solución. En nuestro país últimamente se ha confundido la noción de Movimientos Sociales con organizaciones sociales, las organizaciones sociales tienen capacidad de movilización, pero su contenido político es restringido, al mismo tiempo su capacidad de adhesión es limitada porque no todas las personas se suman a sus demandas y a las acciones de protesta que entabla contra el Estado en sus múltiples reparticiones, ya sean nacionales, departamentales o locales.
Las organizaciones sociales poseen estatutos definidos, tienen un espacio-territorio de acción; por ejemplo es relativamente fácil ubicar la sede de la COB, de la FTMB, de la FEJUVE- El Alto o de la CSUTCB. No desaparecen en el tiempo, sus actividades están permanentemente monitoriadas por los medios de comunicación, tienen un número de afiliados y demandas claras, como la subida de los salarios, las mejoras en las estructuras educativas y médicas, mayores items, modificaciones o ampliaciones de plazos.
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Los movimientos sociales, en cambio son agregaciones espontáneas de personas que pertenecen a un sin número de organizaciones sociales. los movimientos sociales no poseen estatutos definidos, su radio de acción también responde a un territorio determinado, pero se expande en los momentos en que la demanda es retomada por otros sectores.
Los movimientos sociales se mueven bajo tres dimensiones: 1) las estructuras de movilización, 2) las oportunidades políticas y 3) los marcos interpretativos.
Las estructuras de movilización son aquellas organizaciones o estructuras organizativas que inician una demanda como la no venta del gas (septiembre-octubre de 2003) o la ruptura de contratos con la transnacional que suministra el agua (en Cochabamba abril de 2000), ésta estructura aglutina a sectores sociales, y evalúan lo que esta pasando y llaman a movilizaciones a los sectores que están afiliados a ellos, en el caso de octubre por ejemplo la estrcutra de movilización fue la FEJUVE- El Alto.
Las oportunidades políticas son aquellas que las organizaciones sociales ven como favorables o desfavorables para iniciar una movilización y entablar una demanda específica. Las oportunidades políticas se dan por la debilidad o fortaleza del gobierno y las libertades o posibilidades que otorga a que las movilizaciones ocurran.
En cambio, los marcos interpretativos son aquellas ideas fuerza que hacen que los individuos que provienen de destinas organizaciones sociales se unan a la demanda y la demanda crezca y se irradie no solo para captar mayores adhesiones sociales, sino también para que se expanda a otros departamentos. Como ocurrió la semana final de octubre de 2003, cuando no sólo estaban la ciudad de La Paz y El Alto demandando algo, sino que también estaban Cochabamba y Santa Cruz. Pero fundamentalmente, el marco interpretativo sirve para interpretar la realidad, el contexto político y las acciones que deben ser tomadas, todas en un contexto histórico más que coyuntural.
Es por eso que los movimientos sociales, no sólo demandan mayor participación social, modificando así el esquema de la ciudadanía de origen liberal, sino que son capaces de tomar lo político y trasladarlo a la arena de las calles, iniciando procesos participativos y libres de deliberación colectiva que terminarán por generar un proyecto nacional de reconfiguración política de orden constitucional y cultural.
Por otro lado, las tres dimensiones están interconectadas, no son formas puras, sino sólo divisiones analíticas, porque ocurren simultáneamente, la creación de marcos interpretativos dentro de una estructuras de movilización en determinada oportunidad política es lo que al final marca el rumbo de la movilización y sus límites.
Por lo mismo, el movimiento social no puede permanecer continuamente en movimiento, tiene flujos y reflujos, momento de mayor explosión, pero que están acompañados de momento de cautela de pasividad donde se aprovecha para reconstituir el tejido social y se reordena la vida cotidiana de sus participantes; con lo cuál se retorna a las organizaciones sociales. Es decir, a lo particular y local.
Los movimientos sociales, sólo surgen cuando la demanda es capaz de convocar a una mayoría nacional o en todo caso, a una variedad de identidades sociales, culturales y políticas que proyectaran un modelo alternativo, para cambiar desde la sociedad al Estado.
CONCLUSIÓN
Pensamos que en estos momentos habría que replantear la noción de movimientos sociales y de organizaciones sociales, tanto desde el plano académico como desde el político. Habida cuenta que este gobierno se autodefine como un gobierno de los movimientos sociales. habrá entonces, primero que entender que significa realmente un movimiento social y cuáles son sus límites (estructurales y coyunturales) y lo que es una organización social.
Quizás en última instancia de lo que se trate en este momento es de replantear o resignificar el concepto de movimientos sociales, pero, trabajar ésta definición siempre en oposición y en relación a las organizaciones sociales y su conexión con el Estado y con la sociedad.
Finalmente replantear esta temática nos será de utilidad para ver hasta donde este gobierno responderá a las expectativas creadas alrededor suyo. Ver los límites de las organizaciones sociales y de los movimientos sociales, puede que nos sea útil de forma (in)directa para analizar y proyectar también los límites y dificultades de éste gobierno.
Christian Jiménez Kanahuaty es politólogo boliviano.


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