Cívicos de Montero se atribuyen capacidad de juzgar un mural del maestro Lorgio Vaca. Años de trabajo fueron destruidos
Destruyeron en Montero mural de Lorgio Vaca
por René Antezana Juárez*
Los artistas no escapan a la emergencia de los odios, el racismo, la intolerancia, la negación del otro, y en algunos casos por el sólo hecho de manejar símbolos con una visión de país mas bien incluyente. Es el caso del ya reconocido artista cruceño, Lorgio Vaca, que censurado en Montero por su mural que contiene, entre otros, una whipala y la figura del Che —como si no fueran parte de Bolivia como nación con una memoria muchas veces dolorosa— debe resignarse a que su mural sea retirado de la plaza principal de Montero.
Pronto esta censura nos recuerda de a poco a los radicalismos fascistas y también comunistas en la Europa de la pre-guerra donde se quemaban bibliotecas enteras, libros "peligrosos", pinturas y obras de arte "comunistas" y/o "contrarevolucionarias". Pero no paró ahí la cosa, los intelectuales comenzaron a ser perseguidos, encarcelados y hasta asesinados; mutilándose así la labor de muchos artistas para siempre. Y también nos recuerda a la era Mc Carthy en los años 40 y 50 en los Estados Unidos; era en la que célebres intelectuales y artistas fueron perseguidos, calumniados, sometidos a humillantes juicios públicos entre los cuales se encontraba Charles Chaplin, para citar un solo ejemplo.
¿Desde cuándo los cívicos, cuya función es velar por los derechos ciudadanos y de la colectividad a la que representan, son censores públicos y tienen el derecho de juzgar una obra de arte, y, además, condenarla? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué, si hay rechazo en parte de su población —seguro no son todos—, no asumen mas bien un rol de concertación, de diálogo, de educación, de información?
Y al punto: Lorgio Vaca es, a no dudarlo, uno de los más importantes artistas del país. Cruceño de nacimiento, Lorgio le ha dado a Santa Cruz desde su arte un puente entre su memoria y la modernidad, ha contribuido a la construcción de la identidad cruceña, pero nunca ha abandonado su visión de país; es un
artista -como muchos otros- que está por encima de los radicalismos, los odios, las posturas que promueven la negación del otro boliviano, por su origen, su color, su economía, su manera de pensar, su posicionamiento político o lo que fuera. Pese a ello, cuando los cívicos deben valorar mas bien este aporte pacífico y creativo a su región y al país, actúan como la Santa Inquisición del siglo XV: mandan al cadalso una obra de arte y, más que eso, a la libertad de expresión que todo artista y todo ser humano tiene como derecho inalienable; en una sociedad que suponemos defiende y es promotora de los derechos humanos y va en busca de una mayor igualdad, equidad , respeto y tolerancia.
La actitud de estos censores que se respalda en un rechazo de una parte de la población traduce una mentalidad medieval lamentable; los artistas, más allá de posiciones políticas o convicciones ideológicas, debemos aunarnos para que estos actos que son una forma de violencia, no se repitan ni se conviertan en moneda corriente, ya en lugares públicos y abiertos o en publicaciones, entregas de libros, exposiciones, festivales y otros. Es tiempo de abrir mentes, no de encerrarlas ni condenarlas.
Nuestra solidaridad con Lorgio Vaca.
*El autor es escritor y poeta, dirige la Fundación Agora.
fundacionagora@yahoo.com
Usaron martillo y cincel para destruir la obra del muralista
"A la cara, a la cara", coreaba enardecido medio centenar de personas a un hombre que con un martillo y un cincel removía la imagen del Che Guevara de uno de los murales realizado a pedido del municipio de Montero a Lorgio Vaca, y cuya inauguración está prevista para el próximo 15 de febrero. Aunque en un comienzo el hombre del martillo se mostró dubitativo, los gritos de su público le dieron fuerza para terminar a golpes con la figura del emblemático guerrillero y con la wiphala que lo acompañaba. Esta escena marcó el aparente fin de una controversia desatada el miércoles en el municipio norteño, cuando el último de los cuatro murales de Vaca fue destapado por los albañiles que pegaban las cerámicas. Aunque el pueblo esperaba que la polémica se resolviera en la sesión de ayer del Concejo, algunos ciudadanos, en su mayoría jóvenes, prefirieron obviar la resolución del ente deliberante para modificar la pieza. Y es que según algunos montereños, ambas figuras representaban una ofensa para el pueblo. Tal es el caso del presidente del Comité Cívico, Bernardo Cuéllar, quien hizo llegar una carta al Concejo para exigir la inmediata remoción de los íconos en cuestión. Incluso, la tarde del miércoles, el Comité que él preside dio un plazo de 24 horas para que se removieran ambas figuras.
Carta del artista censurado
"El Arte son las huellas que dejan los pueblos"
Señor:
Ing. Bernardo Cuéllar
Presidente del Comité Civico de Montero
Distinguido amigo:
Esta mañana tuve el honor de recibir su llamada telefónica en la que me comunicaba su inquietud por algunas opiniones adversas a uno de los detalles del Conjunto Mural "Celebración de Montero", que hemos elaborado durante los últimos siete años y que inauguraremos en breve.
Atendiendo a su preocupación y agradeciéndole la oportunidad que me brinda de desarrollar algunos razonamientos útiles a las culturas humanas y su desarrollo, me parece pertinente hacer públicas algunas reflexiones:
Los pueblos nos han dejado huellas voluntarias de sus vidas, que ahora llamamos Cultura y Arte. Estas Culturas y estas muestras de Arte, nos permiten darnos una idea de la vida de nuestros antepasados, que siempre nos es últil a la hora de trazar nuestras aspiraciones futuras.
Nuestro Gabriel René Moreno, por ejemplo (que es una de las figuras representadas en uno de los murales) nos insta a conservar todos los documentos, incluidos los periódicos de la época, con su carga de pasión política pasajera. La Historia se encargará de dar a esos hechos pasajeros su verdadera trascendencia. Lo que nos aconseja nuestro Príncipe
de las Letras es no privar a nuestros descendientes de los documentos necesarios para el juicio del futuro.
En ese sentido, los personajes a que aludimos en los murales serán juzgados por el futuro en su actuación humana y seremos juzgados nosotros de acuerdo con nuestra capacidad de expresar fielmente esta vida con sus conflictos y contradicciones y por la esperanza y la fe que ponemos en esta actividad comunicativa quienes que nos ocupamos de dejar estos testimonios.
Es por estas razones que los hombres han instituido hace tiempo el principio de la libertad de expresión en la vida y la libertad de creación en el Arte. Principios que nos toca respetar y defender a toda costa porque significan nuestro derecho a la libertad y a la cultura.
Le agradezco nuevamente el haberme dado la oportunidad de hacer estos comentarios.
Su afectuoso amigo:
Lorgio Vaca
Santa Cruz, 17 de Enero de 2007
por René Antezana Juárez*
Los artistas no escapan a la emergencia de los odios, el racismo, la intolerancia, la negación del otro, y en algunos casos por el sólo hecho de manejar símbolos con una visión de país mas bien incluyente. Es el caso del ya reconocido artista cruceño, Lorgio Vaca, que censurado en Montero por su mural que contiene, entre otros, una whipala y la figura del Che —como si no fueran parte de Bolivia como nación con una memoria muchas veces dolorosa— debe resignarse a que su mural sea retirado de la plaza principal de Montero.
Pronto esta censura nos recuerda de a poco a los radicalismos fascistas y también comunistas en la Europa de la pre-guerra donde se quemaban bibliotecas enteras, libros "peligrosos", pinturas y obras de arte "comunistas" y/o "contrarevolucionarias". Pero no paró ahí la cosa, los intelectuales comenzaron a ser perseguidos, encarcelados y hasta asesinados; mutilándose así la labor de muchos artistas para siempre. Y también nos recuerda a la era Mc Carthy en los años 40 y 50 en los Estados Unidos; era en la que célebres intelectuales y artistas fueron perseguidos, calumniados, sometidos a humillantes juicios públicos entre los cuales se encontraba Charles Chaplin, para citar un solo ejemplo.
¿Desde cuándo los cívicos, cuya función es velar por los derechos ciudadanos y de la colectividad a la que representan, son censores públicos y tienen el derecho de juzgar una obra de arte, y, además, condenarla? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué, si hay rechazo en parte de su población —seguro no son todos—, no asumen mas bien un rol de concertación, de diálogo, de educación, de información?
Y al punto: Lorgio Vaca es, a no dudarlo, uno de los más importantes artistas del país. Cruceño de nacimiento, Lorgio le ha dado a Santa Cruz desde su arte un puente entre su memoria y la modernidad, ha contribuido a la construcción de la identidad cruceña, pero nunca ha abandonado su visión de país; es un
artista -como muchos otros- que está por encima de los radicalismos, los odios, las posturas que promueven la negación del otro boliviano, por su origen, su color, su economía, su manera de pensar, su posicionamiento político o lo que fuera. Pese a ello, cuando los cívicos deben valorar mas bien este aporte pacífico y creativo a su región y al país, actúan como la Santa Inquisición del siglo XV: mandan al cadalso una obra de arte y, más que eso, a la libertad de expresión que todo artista y todo ser humano tiene como derecho inalienable; en una sociedad que suponemos defiende y es promotora de los derechos humanos y va en busca de una mayor igualdad, equidad , respeto y tolerancia.
La actitud de estos censores que se respalda en un rechazo de una parte de la población traduce una mentalidad medieval lamentable; los artistas, más allá de posiciones políticas o convicciones ideológicas, debemos aunarnos para que estos actos que son una forma de violencia, no se repitan ni se conviertan en moneda corriente, ya en lugares públicos y abiertos o en publicaciones, entregas de libros, exposiciones, festivales y otros. Es tiempo de abrir mentes, no de encerrarlas ni condenarlas.
Nuestra solidaridad con Lorgio Vaca.
*El autor es escritor y poeta, dirige la Fundación Agora.
fundacionagora@yahoo.com
Usaron martillo y cincel para destruir la obra del muralista
"A la cara, a la cara", coreaba enardecido medio centenar de personas a un hombre que con un martillo y un cincel removía la imagen del Che Guevara de uno de los murales realizado a pedido del municipio de Montero a Lorgio Vaca, y cuya inauguración está prevista para el próximo 15 de febrero. Aunque en un comienzo el hombre del martillo se mostró dubitativo, los gritos de su público le dieron fuerza para terminar a golpes con la figura del emblemático guerrillero y con la wiphala que lo acompañaba. Esta escena marcó el aparente fin de una controversia desatada el miércoles en el municipio norteño, cuando el último de los cuatro murales de Vaca fue destapado por los albañiles que pegaban las cerámicas. Aunque el pueblo esperaba que la polémica se resolviera en la sesión de ayer del Concejo, algunos ciudadanos, en su mayoría jóvenes, prefirieron obviar la resolución del ente deliberante para modificar la pieza. Y es que según algunos montereños, ambas figuras representaban una ofensa para el pueblo. Tal es el caso del presidente del Comité Cívico, Bernardo Cuéllar, quien hizo llegar una carta al Concejo para exigir la inmediata remoción de los íconos en cuestión. Incluso, la tarde del miércoles, el Comité que él preside dio un plazo de 24 horas para que se removieran ambas figuras.
Carta del artista censurado
"El Arte son las huellas que dejan los pueblos"
Señor:
Ing. Bernardo Cuéllar
Presidente del Comité Civico de Montero
Distinguido amigo:
Esta mañana tuve el honor de recibir su llamada telefónica en la que me comunicaba su inquietud por algunas opiniones adversas a uno de los detalles del Conjunto Mural "Celebración de Montero", que hemos elaborado durante los últimos siete años y que inauguraremos en breve.
Atendiendo a su preocupación y agradeciéndole la oportunidad que me brinda de desarrollar algunos razonamientos útiles a las culturas humanas y su desarrollo, me parece pertinente hacer públicas algunas reflexiones:
Los pueblos nos han dejado huellas voluntarias de sus vidas, que ahora llamamos Cultura y Arte. Estas Culturas y estas muestras de Arte, nos permiten darnos una idea de la vida de nuestros antepasados, que siempre nos es últil a la hora de trazar nuestras aspiraciones futuras.
Nuestro Gabriel René Moreno, por ejemplo (que es una de las figuras representadas en uno de los murales) nos insta a conservar todos los documentos, incluidos los periódicos de la época, con su carga de pasión política pasajera. La Historia se encargará de dar a esos hechos pasajeros su verdadera trascendencia. Lo que nos aconseja nuestro Príncipe
de las Letras es no privar a nuestros descendientes de los documentos necesarios para el juicio del futuro.
En ese sentido, los personajes a que aludimos en los murales serán juzgados por el futuro en su actuación humana y seremos juzgados nosotros de acuerdo con nuestra capacidad de expresar fielmente esta vida con sus conflictos y contradicciones y por la esperanza y la fe que ponemos en esta actividad comunicativa quienes que nos ocupamos de dejar estos testimonios.
Es por estas razones que los hombres han instituido hace tiempo el principio de la libertad de expresión en la vida y la libertad de creación en el Arte. Principios que nos toca respetar y defender a toda costa porque significan nuestro derecho a la libertad y a la cultura.
Le agradezco nuevamente el haberme dado la oportunidad de hacer estos comentarios.
Su afectuoso amigo:
Lorgio Vaca
Santa Cruz, 17 de Enero de 2007


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