martes, marzo 13, 2007

Poema de "La Espera" de Pablo Gozalves

CUÁNTO deseo insospechado navega en el paraíso,
goce divinamente encarnado y voluptuoso.

Egoísmo y fidelidad,
recreo para los sentidos,
juego de cartas sobre el tapiz
de una figura embelezada por el destino.

Discreción en las miradas,
devoción a la hora del banquete.
¡La mesa aguarda!
pero la sal del absoluto se aleja, deleitada,
por el retumbar amplificado de un aliento.

La hora ha llegado,
ahora nadie es alguien;
desorden,
xxxxxxgemidos,
xxxxxxxxxxxderroche,
orgasmo de preceptos no digeridos
anuncian la llegada del estadio indiferente.

El silencio es desconcierto,
la última nota de la sinfonía cósmica
se escucha a lo lejos,
se respira el dulce exudado por un momento.

Lágrimas de azúcar — espejo.
Alergias — reflejo.
Ojala tu sonrisa se me hiciera inexplicable
en el abismo que me identifica silencioso.

Laxación de emociones — agonía,
ofuscación de sentimientos contradictorios,
expropiación del ánimo,
dependencia mutua.

Uno más uno nos extendemos,
me siento perdido y desmenuzado,
sufro de celos, abandono
y dulcemente de humillación.

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