EPOCA DE DESASTRES: LA MEDIOCRACIA
Un cambio de época no sucede por inercia; sucede, másbien, a pesar de ella. Porque la resistencia no vienedel cambio: viene de la tozuda conservación de loestablecido. En 180 años de res-pública lo establecidoha sido la usurpación privada de la cosa pública, en23 años de democracia la exclusión paulatina ysistemática del sujeto gracias al cual se define: elpueblo. El afán agazapado en los desvelos de quienesdefienden lo establecido siempre ha sido el mismo: lamendicidad genera beneficios formidables en quienes laadministran. Por eso nunca tuvieron proyecto de país ytodo consistió en cómo someterse a las necesidades deafuera. Por eso ahora se resisten a todo cambio yprocuran, con indumentaria "democrática" , ocultar sumísera idiosincrasia colonial y dependiente. No envano se aglutinan en esas agencias de reciclaje(PODEMOS y UN) quienes son los epígonos delentreguismo colonial. Por eso legalizaronprevisoramente el mejor modo de enfrentar un posiblegobierno popular desde presuntos logros "democráticos"(elección de prefectos, referéndum autonómico, etc.),para así inviabilizar cualquier posible cambio deestructuras en nuestro país. Bajo estas nuevas "reglasde juego", cualquier gobierno con pretensión populariba a tener que enfrentar la fragmentación del poder yla ausencia de hegemonía política: aquello de lo cualgozaron los gobiernos neoliberales (que posibilitaronsu proyecto pensado afuera) no podían tolerarlo en ungobierno popular. El Goni podía manipular a los"medios", podía gobernar por decreto, Dabdoub podíaser ministro del Jaime, la CAINCO podía invitar alTuto a su feria, el Samuel podía ser ministro y luegorey del cemento, los cívicos podían callar mientras serifaban nuestras riquezas, el Tuto podía ir a suplicara los chilenos aceptar las ventajas del gas, podíaotorgarles cedeim a las petroleras, y los "medios"podían obviar todas estas cosas, porque así estabaestablecido todo, porque, como decía Mesa (alumno delGoni): "somos un país mendigo", o sea, entremiserables, ¿qué más se podía esperar? Esto: que ahoravengan a presumirnos de lo que carecen, o sea, quevengan a enseñarnos lo que es democracia.
Y esa "enseñanza" se la operativiza gracias a lamediocracia. Este concepto no estima sólo el podereconómico que poseen los "medios". Indica más bien elpoder de manipulación que hacen de la opinión pública.La producción dirigida de esta provoca no sólocertidumbres sino miedos y odios, prejuiciospolíticos. Enmascaradas en la "neutra objetividad" , loque muestran como hechos son en realidad"interpretaciones" , mostradas como "la" realidad, esdecir, "su" parecer se impone como "la" verdad. Ladeformación que sufre la opinión pública no es deningún modo casual sino que viene patrocinada por estepoder mediático; que no es sólo interés oligopólico, aeste se añaden prejuicios y monomanías conservadorasque siempre se amparan en privilegios supuestamentesagrados, cuyos derechos no se discuten sino que seejercen de modo absoluto. Hegel tenía razón: definirla libertad de prensa como un hacer lo que se quierees correlativa al capricho libertino del díscolo.
Por eso la crítica se dirige a la mentalidadmediática, aquella que se pone como el ojo de dios:que ve sin ser visto, juzga sin ser juzgado. Suinfalibilidad es su ausencia; aquella operación mágicaque hace ver un dictamen interesado como "objetividad"periodística. Por eso es falaz su consigna: "nosotrosinformamos, usted opina". Porque esa información ya hasido previamente recortada, compuesta, editada; semuestra la apariencia y se oculta el fondo, lo que enrealidad interesa. Como no sólo se informa sino que sejuzga, esta aparece como opinión autorizada y sufunción es reafirmar lo que se quiere mostrar. Seconforma así una corporación de opinadores, cuyo celosantifica los titulares y les da apariencia decientificidad. De este modo se especifica el modelo dereceptor pasivo y obediente que producen los "medios":su público es un mero espectador, pues el dictamen estarea de especialistas y la legitimación de esamanipulación se hace por sumisión. De ese modo laopinión pública queda domesticada y obedece a losdictámenes de la imagen, cuyos titulares decidensiempre su sentido; el cual es siempre unívoco. Frentea la verdad queda la mentira y el espectáculo quemonta para ocultarse a sí misma. Así inventan lademocracia y la política a su antojo. Así bautizan susnuevos escudos: autonomía, dos tercios, respeto a lasminorías. Así producen enemigos en el imaginariosocial: los indios. Y así reinventan a la clase media,como la supuesta víctima de todo esto.La Paz, febrero de 2006
Rafael Bautista S.
Autor de "OCTUBRE: EL LADO OSCURO DE LA LUNA"
Editorial "Tercera Piel". La Paz - Bolivia
rafaelcorso@ yahoo.com
Y esa "enseñanza" se la operativiza gracias a lamediocracia. Este concepto no estima sólo el podereconómico que poseen los "medios". Indica más bien elpoder de manipulación que hacen de la opinión pública.La producción dirigida de esta provoca no sólocertidumbres sino miedos y odios, prejuiciospolíticos. Enmascaradas en la "neutra objetividad" , loque muestran como hechos son en realidad"interpretaciones" , mostradas como "la" realidad, esdecir, "su" parecer se impone como "la" verdad. Ladeformación que sufre la opinión pública no es deningún modo casual sino que viene patrocinada por estepoder mediático; que no es sólo interés oligopólico, aeste se añaden prejuicios y monomanías conservadorasque siempre se amparan en privilegios supuestamentesagrados, cuyos derechos no se discuten sino que seejercen de modo absoluto. Hegel tenía razón: definirla libertad de prensa como un hacer lo que se quierees correlativa al capricho libertino del díscolo.
Por eso la crítica se dirige a la mentalidadmediática, aquella que se pone como el ojo de dios:que ve sin ser visto, juzga sin ser juzgado. Suinfalibilidad es su ausencia; aquella operación mágicaque hace ver un dictamen interesado como "objetividad"periodística. Por eso es falaz su consigna: "nosotrosinformamos, usted opina". Porque esa información ya hasido previamente recortada, compuesta, editada; semuestra la apariencia y se oculta el fondo, lo que enrealidad interesa. Como no sólo se informa sino que sejuzga, esta aparece como opinión autorizada y sufunción es reafirmar lo que se quiere mostrar. Seconforma así una corporación de opinadores, cuyo celosantifica los titulares y les da apariencia decientificidad. De este modo se especifica el modelo dereceptor pasivo y obediente que producen los "medios":su público es un mero espectador, pues el dictamen estarea de especialistas y la legitimación de esamanipulación se hace por sumisión. De ese modo laopinión pública queda domesticada y obedece a losdictámenes de la imagen, cuyos titulares decidensiempre su sentido; el cual es siempre unívoco. Frentea la verdad queda la mentira y el espectáculo quemonta para ocultarse a sí misma. Así inventan lademocracia y la política a su antojo. Así bautizan susnuevos escudos: autonomía, dos tercios, respeto a lasminorías. Así producen enemigos en el imaginariosocial: los indios. Y así reinventan a la clase media,como la supuesta víctima de todo esto.La Paz, febrero de 2006
Rafael Bautista S.
Autor de "OCTUBRE: EL LADO OSCURO DE LA LUNA"
Editorial "Tercera Piel". La Paz - Bolivia
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