miércoles, junio 20, 2007

UN ESTADO PLURINACIONAL

Por Rafael Bautista S.

La derecha recobró su tono de patrón: a grito y patada. La persuasión no le va, porque no le va el derecho ni la razón; en nombre de ellos miente y agrede, manipula y mete miedo. Pero en su tono actual enseña algo más: la grosera soberbia del mandón. Porque dice su "generosidad" que ahora reconoce nuestra pluralidad cultural pero no la nacional: habíamos sido buenos para bailar tinku pero no para proponer un Estado. Sólo el patrón, exclama este iracundo, decide qué derechos reconoce a los siervos ("l'Etat c'est moi" proclama y sentencia que estos sólo tienen derecho a obedecer): el "consenso" sólo funciona si los siervos están de acuerdo en ser dominados. Mientras no se atrevan a exceder el espacio que el patrón les "brindó", entonces pueden enarbolar la democracia (que el patrón considera su propiedad) y en nombre de ella aceptar voluntariamente su servidumbre. En eso consiste el moderno Estado-nación. Es la imposición violenta de un proyecto cuyo fin consiste en la conservación de la desigualdad humana; una vez racializada la víctima como inferior entonces la violencia del verdugo se justifica y toda emancipación se declara atentado contra la democracia (del que manda).

Ese proyecto es el que asumen las oligarquías en toda la historia republicana y las consecuencias son funestas: no sólo que no se desarrollan ellas (en el orden económico mundial mandan otros patrones) sino que subdesarrollan a sus sociedades. Así condenaron a un país a perseguir un proyecto ajeno, pensado para perpetuar la dependencia y el subdesarrollo; así se naturalizó una mentalidad limosnera, cuya máxima la expone ahora la oligarquía camba: exportar o morir. El dependiente piensa de ese modo, pues sólo atiende a las necesidades ajenas como necesidades propias y renuncia a la soberanía tozudamente, presto a firmar tratados en contra de su propio país, porque lo único que le interesa es la ganancia inmediata.

Hay proyecto propio si este se desprende de una historia también propia, es decir, nuestra. Y nuestra historia es la paulatina exclusión de los sectores nacionales que son, en definitiva, las naciones originarias. Reconocer nuestra historia es reconocer esa exclusión y la reparación, como la propuesta coherente a semejante injusticia, supone la restauración. Y esto significa la autodeterminación. Todo reconocimiento es postizo si no reconoce por principio la dignidad absoluta de las víctimas a su autodeterminación. Lo contrario es la subordinación racista "ilustrada": los indios deben someterse al dictamen de la "razón", es decir, al proyecto moderno-blanco-occidental. En 1550 Gines de Sepulveda justificaba la violencia del conquistador desalmando al indio; ahora es más sofisticada: sólo el proyecto moderno es "universal", "verdadero" y "racional". En eso consiste el eurocentrismo (y su determinación actual como eurogringocentrismo): en la adopción, como dogma de fe, de que sólo la etnia europea, como particularidad cultural, es capaz de universalidad. La devaluación de las demás culturas y civilizaciones resulta una devaluación racista: si la víctima aparece como inferior entonces la violencia aparece como emancipación, si la víctima se resiste entonces es la víctima la culpable de la violencia que se le administra.

La "ilustración" muestra su verdadero carácter en la imposibilidad objetiva de sus pretensiones; si la emancipación es en realidad la adopción de su proyecto entonces no hay emancipación alguna y todo consiste en el sometimiento voluntario a la "razón" del dominador. Y todo consiste en la subsunsión paulatina de la otredad (subordinada como inferior) en la homogenización performativa del sistema dominante: son sin-religión-verdadera ergo hay que convertirlos, son sin-educación-verdadera ergo hay que educarlos, son subdesarrollados ergo hay que desarrollarlos, son anti-demócratas ergo hay que democratizarlos. El criterio de verdad recae únicamente en el dominador, de modo que todo lo que haga, incluso la violencia, se justifica. La subsunsión es infausta y propone su imposibilidad objetiva en tres modos:

"Los indios no pueden vivir con nosotros, a no ser como subordinados"; como no se puede atropellar eternamente la dignidad humana del distinto entonces recurren a la segunda opción: "Los indios no pueden vivir entre nosotros"; así aparecen las reservaciones o una especie de apartheid, donde se confinan quienes no se adaptan, pero esto no es solución, pues la desigualdad permanece, entonces aparece la tercera opción: "Los indios no pueden vivir". Y esa es la opción que muestra la Junta Autonómica, adonde se refugia la derecha más reaccionaria de este país. Su opción es fundamentalista y tiene los tintes apocalípticos de las sectas milenaristas: la liberación de los pobres es obra del demonio, pues consideran el orden global moderno, la injusticia mundial hecha naturaleza humana, como un orden divino. Es una adopción irracional, pues confunde una determinación epocal e histórica como algo eterno; por eso aparece en el dólar: "in god wetrust", "novus ordo seclorum". Son las consignas de todo imperio, que se cree eterno y divino y justifica su ley con el dios al que se postra, el fetiche moderno: el capital.

Un Estado que sostiene la desigualdad humana se sostiene sólo por la fuerza. Esa es la opción que presenta la "media luna" (el emblema croata que adoptan los descendientes de la Ustacha y otros grupos fascistas radicados en Santa Cruz). Quienes se aferran a la autonomía y persiguen un proyecto ajeno no saben ser autónomos, porque adoptando la conservación de lo mismo adoptan en realidad la desigualdad como programa de vida. Y se merman la posibilidad de proyectar algo con sentido porque han arrancado de su subjetividad toda posibilidad de remediar la injusticia (el sin sentido al cual nos enfrentamos siempre).

Autonomía quiere también decir autodeterminación y consiste en el desarrollo de la conciencia como autoconciencia; es decir, cuando la conciencia toma conciencia de quién es, como examen histórico, es capaz de proyectar lo que puede ser. Autonomía no es el libertinaje irresoluto del díscolo, que es aquello que aparece en las delirantes declaraciones de la Junta Autonómica, se trata más bien del desarrollo de la conciencia nacional; esta aparece como proyecto político que se propone la superación de las contradicciones históricas. La contradicción permanente ha sido la adopción de modelos ajenos que realizaron, del modo más idóneo, nuestro subdesarrollo, pues precisamente nuestra postergación en beneficio de intereses ajenos ha sido el propósito por el cual fueron realizados. La superación de nuestras contradicciones pasa entonces necesariamente por la adopción de modelos que se deduzcan de nuestros problemas y nuestra realidad. Y nuestra realidad es diversa. La frágil unidad que constituyó este país no pudo sostener siquiera la integridad territorial, porque era una unidad postiza, inventada por los doctorcitos que copiaban, con puntos y comas, los dictámenes de sus admirados: los que nos colonizaron.

Su desidia no podía sino traducirse como desprecio, pues aquel que no es capaz de proyectar nada, a no ser el remedo de lo que se produce en otros lados, termina por despreciarse. Este desprecio, de aquel que sólo sabe golpear a la embajada (ahora gringa) para saber lo que debe hacer, germinó el auto-desprecio de una mentalidad criolla mestiza que, a modo de descargar esa maldición, escupe su auto-desprecio como desprecio hacia aquel que le recuerda su origen. Su maldición entonces la deposita sobre el que carga todo el peso de esa condición colonial: el indio. Y descarga en este todas las desgracias que produce esta mentalidad colonizada, persistiendo tozudamente (herencia también colonial) en un proyecto que perpetúa nuestro subdesarrollo. Más de180 años de perseguir un proyecto ajeno no les basta, ni las crisis que se originaron, ni la miseria a la cual fuimos destinados, pues para ellos sólo tiene sentido el proyecto moderno: el Estado-nación. Una invención teórica que nunca fue una opción sino una imposición: Castilla y Aragón unifican el Estado español sometiendo a Cataluña, Galicia, el país Vasco, lo mismo sucede con Inglaterra, que es la imposición de los ingleses obre Escocia e Irlanda, etc. En esta parte del mundo la situación fue todavía más cruel, pues el racismo añadía siempre una dimensión insensata a ese tipo de ordenamiento.

En el norte del Nuevo Mundo, las naciones originarias se propusieron una forma política que después fue copiada por los gringos e hizo posible el actual Estados Unidos, lo cual demostró que aquellos despreciados tenían opciones más civilizadas y racionales para la convivencia mutua. El sistema de confederaciones supuso la convivencia política más adecuada para la diversidad existente de aquellas naciones indígenas. Nuestro país pasa por ese tipo de contradicción, que sólo puede resolverse por la aceptación de aquella realidad. Sucede que las naciones originarias fueron agregadas violentamente en esta entidad llamada Bolivia, fueron las verdaderas víctimas de un proceso de subordinación política a los centros de poder. Nunca fueron consultadas y, sin embargo, fueron siempre las más afectadas. Una unidad real supone una comunidad y esta supone una igualdad de derechos políticos. En nuestro caso, lo común es nuestra historia y en esta lo que mueve el corazón del pueblo es una cosmovisión que ha sobrevivido precisamente porque gracias a ella hemos sobrevivido. El alimento, la medicina, la cultura, la identidad, fueron posibles por una cosmovisión, en uno y otro lado, no extirpada por la modernidad.

Es la que ha desarrollado las posibilidades que tiene un pueblo de poder realizarse hasta sus últimas consecuencias: condición que posee un pueblo que nunca ha capitulado. Por eso el proyecto no es algo que se le añade a una realidad sino que es lo que permanece y da sentido a la liberación de un pueblo; cuya determinación, en nuestro caso, no es unívoca sino diversa y esa es precisamente la riqueza que poseemos. Nuestra miseria, en todo caso, es un ciego desconocimiento de lo que somos, por tanto, de lo que podemos ser. Un Estado plurinacional nos abre la posibilidad de pensarnos, por vez primera, como unidad en la diversidad. Algo que nunca ha pensado la modernidad occidental, porque su hegemonía sólo pensó la reproducción de lo mismo, sin opción posible, o sea, sin libertad ni emancipación real. Los resultados políticos son evidentes: la fragmentación y el enfrentamiento fratricida, como consecuencia, también intencional, han prácticamentedescompuesto comunidades humanas milenarias. Curiosamente la disgregación nacional no procede de las naciones originarias sino de quienes se oponen a ellas. Por eso los autonomistas amenazan, reproduciendo la intolerancia moderna como defensa histriónica del insensato; quien declara abiertamente, como los cínicos de Santa Cruz: "no existe las naciones indígenas, son un invento de escritorio". Ese "invento" ha resistido en toda la colonia la violenta invasión de estas tierras y en la república el indigno sometimiento de las oligarquías a los intereses ajenos y, desde fines del siglo pasado, han marchado en todo el país reclamando una nueva constitución, más justa y más digna, que aquella que nos gobernaba sin jamás tomarnos encuenta.

La Paz, junio de 2007.
rafaelcorso@yahoo.com

DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES A LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Por Christian Jiménez Kanahuaty

En Bolivia hay una larga tradición de mediaciones sociedad civil-Estado, lo que nos invita a pensar las relaciones que se establecen entre ambas esferas de decisión. El Estado como máxima articulación de poder, de representación y legitimidad ordenadora de la vida política. Sin embargo, la relación entre sociedad y Estado es necesaria verla a través de un tercer actor, que son los partidos políticos en ciertas coyunturas democráticas, en especial desde 1985 hasta el año 2000. Desde 1985 porque a partir de las políticas del Programa de Ajuste Estructural y en especial la promulgación del Decreto Supremo 21060 se desarticula al movimiento obrero, por medio de la relocalización y el cierre de algunos centros mineros vigentes desde el XVII, en Bolivia.

Esta medida económica y política desarticulo al movimiento obrero que era el interpelador constante del Estado, y después de la revolución de abril de 1952, incluso se había convertido en el soporte social del Estado. Esto significo que el peso recaiga en un naciente y reconfigurado sistema de partidos. Partidos que tenían la labor de comunicar a la sociedad con el estado y hacer que la generación de políticas públicas fuese de mutua concertación. Es decir, que los intereses de los ciudadanos se vean representados por los partidos políticos y éstos a su vez, representen de forma real a los ciudadanos que votaron por ellos.

Esto tubo sus limites, bajo el esquema patrimonialista de manejo del Estado y también a causa de las formas de conteo de votos donde la proporción eliminaba la representación de las minorías dentro del Congreso y más aún dentro del mismo poder ejecutivo. Esta situación de crisis de representatividad y la perdida de confianza de los partidos indujo a una reforma constitucional para el año 1994 que entre otros puntos transformo el tema de la representación, introduciendo una nueva forma de representación política: los diputados uninominales, que tenían la finalidad de acercar al ciudadano al representado y por tanto, generar mecanismos de control hacia el representante como de inclusión de aquellos sectores sociales votantes, por medio de la consulta, es decir, que debería de haberse dado una comunicación más fluida entre representantes y representados.

Esto no soluciono el problema de la representación social y la sociedad comenzó a organizarse de forma alternativa, al margen de las organizaciones constitucionalmente establecidas para ese fin, así comienzan a retomar fuerza y notoriedad las organizaciones sociales, que como consecuencia de las medidas de mediados de los ochenta ya no están unificadas en un solo bloque, sino que se han sectorializado, y ahora son organizaciones sociales particulares que luchan, demandan y pelean por necesidades específicas.

Las organizaciones sociales, generan bloqueos, marchas, y demandan acciones concretas sobre temas específicos al estado y una pronta solución. En nuestro país últimamente se ha confundido la noción de Movimientos Sociales con organizaciones sociales, las organizaciones sociales tienen capacidad de movilización, pero su contenido político es restringido, al mismo tiempo su capacidad de adhesión es limitada porque no todas las personas se suman a sus demandas y a las acciones de protesta que entabla contra el Estado en sus múltiples reparticiones, ya sean nacionales, departamentales o locales.

Las organizaciones sociales poseen estatutos definidos, tienen un espacio-territorio de acción; por ejemplo es relativamente fácil ubicar la sede de la COB, de la FTMB, de la FEJUVE- El Alto o de la CSUTCB. No desaparecen en el tiempo, sus actividades están permanentemente monitoriadas por los medios de comunicación, tienen un número de afiliados y demandas claras, como la subida de los salarios, las mejoras en las estructuras educativas y médicas, mayores items, modificaciones o ampliaciones de plazos.

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Los movimientos sociales, en cambio son agregaciones espontáneas de personas que pertenecen a un sin número de organizaciones sociales. los movimientos sociales no poseen estatutos definidos, su radio de acción también responde a un territorio determinado, pero se expande en los momentos en que la demanda es retomada por otros sectores.

Los movimientos sociales se mueven bajo tres dimensiones: 1) las estructuras de movilización, 2) las oportunidades políticas y 3) los marcos interpretativos.

Las estructuras de movilización son aquellas organizaciones o estructuras organizativas que inician una demanda como la no venta del gas (septiembre-octubre de 2003) o la ruptura de contratos con la transnacional que suministra el agua (en Cochabamba abril de 2000), ésta estructura aglutina a sectores sociales, y evalúan lo que esta pasando y llaman a movilizaciones a los sectores que están afiliados a ellos, en el caso de octubre por ejemplo la estrcutra de movilización fue la FEJUVE- El Alto.

Las oportunidades políticas son aquellas que las organizaciones sociales ven como favorables o desfavorables para iniciar una movilización y entablar una demanda específica. Las oportunidades políticas se dan por la debilidad o fortaleza del gobierno y las libertades o posibilidades que otorga a que las movilizaciones ocurran.

En cambio, los marcos interpretativos son aquellas ideas fuerza que hacen que los individuos que provienen de destinas organizaciones sociales se unan a la demanda y la demanda crezca y se irradie no solo para captar mayores adhesiones sociales, sino también para que se expanda a otros departamentos. Como ocurrió la semana final de octubre de 2003, cuando no sólo estaban la ciudad de La Paz y El Alto demandando algo, sino que también estaban Cochabamba y Santa Cruz. Pero fundamentalmente, el marco interpretativo sirve para interpretar la realidad, el contexto político y las acciones que deben ser tomadas, todas en un contexto histórico más que coyuntural.

Es por eso que los movimientos sociales, no sólo demandan mayor participación social, modificando así el esquema de la ciudadanía de origen liberal, sino que son capaces de tomar lo político y trasladarlo a la arena de las calles, iniciando procesos participativos y libres de deliberación colectiva que terminarán por generar un proyecto nacional de reconfiguración política de orden constitucional y cultural.

Por otro lado, las tres dimensiones están interconectadas, no son formas puras, sino sólo divisiones analíticas, porque ocurren simultáneamente, la creación de marcos interpretativos dentro de una estructuras de movilización en determinada oportunidad política es lo que al final marca el rumbo de la movilización y sus límites.
Por lo mismo, el movimiento social no puede permanecer continuamente en movimiento, tiene flujos y reflujos, momento de mayor explosión, pero que están acompañados de momento de cautela de pasividad donde se aprovecha para reconstituir el tejido social y se reordena la vida cotidiana de sus participantes; con lo cuál se retorna a las organizaciones sociales. Es decir, a lo particular y local.

Los movimientos sociales, sólo surgen cuando la demanda es capaz de convocar a una mayoría nacional o en todo caso, a una variedad de identidades sociales, culturales y políticas que proyectaran un modelo alternativo, para cambiar desde la sociedad al Estado.

CONCLUSIÓN
Pensamos que en estos momentos habría que replantear la noción de movimientos sociales y de organizaciones sociales, tanto desde el plano académico como desde el político. Habida cuenta que este gobierno se autodefine como un gobierno de los movimientos sociales. habrá entonces, primero que entender que significa realmente un movimiento social y cuáles son sus límites (estructurales y coyunturales) y lo que es una organización social.

Quizás en última instancia de lo que se trate en este momento es de replantear o resignificar el concepto de movimientos sociales, pero, trabajar ésta definición siempre en oposición y en relación a las organizaciones sociales y su conexión con el Estado y con la sociedad.

Finalmente replantear esta temática nos será de utilidad para ver hasta donde este gobierno responderá a las expectativas creadas alrededor suyo. Ver los límites de las organizaciones sociales y de los movimientos sociales, puede que nos sea útil de forma (in)directa para analizar y proyectar también los límites y dificultades de éste gobierno.

Christian Jiménez Kanahuaty es politólogo boliviano.

LAS PAGINAS DE LA MEMORIA



Por Christian Jiménez Kanahuaty




El Libro “La Memoria Obstinada” de Rafael Bautista es un recorrido melancólico por el pasado, de una persona, dentro de una ciudad. Una ciudad que se teje como real a medida que pasa el tiempo, o mejor, que se pasa el tiempo entre sus calles y luces cegadoras.

Lo más importante, sin embargo, no es la ciudad, sino la memoria, lo que ha entregado la ciudad y las personas que en ella han habitado. Los recuerdos, se arman y se descubren en las noches que son el espacio en que uno duerme y asume en imágenes o metáforas sónicas lo que ha pasado a lo largo del día y cómo esas experiencias vitales, que a penas hemos logrado reconocer, marcan o marcaron nuestra vida

Se trata no de personajes, sino de personas entrañables, eficazmente sensibles a la realidad que los circunda y los envuelve en mágicos bailes dentro de situaciones cotidianas.

El libro es una invitación para recordar. Para rebobinar y saber que hemos hecho los últimos veinte, treinta o cinco años. A dónde se han ido nuestros amigos, las conversaciones preciosas que sostuvimos acompañados de un vino en mitad de la noche, dónde están guardadas, en que lugar de nuestra cabeza los recuerdos cobran vida y en qué momento la vida se convierte en una aventura que merece ser vivida.

No se trata de la búsqueda del tesoro, se trata más bien, de la fuerza que hay dentro de las situaciones en las que nos encontramos las que nos marcan y nos hacen ser quienes somos ahora, mañana y siempre. Los cuentos nos cuentan historias, fragmentos de vidas ajenas que esperamos sean conocidas y que sean al mismo tiempo comprendidas y de ellas aprendamos algo más. Pero lo que queda es el recuerdo, en un instante en que el olvido no debe de ser el momento en que nos detengamos a ver pasar la lluvia, si acaso llueve en esta ciudad.

El libro es la excusa perfecta para recordar, para envolvernos en nuestros recuerdos y tratar de dar nombre a los sentimientos que nos embargan cuando se nos presentan imaginariamente las personas que han jugado un rol en nuestra vida y aquellas películas y canciones que han formado parte de nuestra historia personal, una historia que en el caso de Rafael Bautista se prolonga por varias ciudades y sonidos y personas, que nos cautivan y nos hacen preguntarnos por qué y cómo.

Bautista es sin duda el narrador de historias personales, intimas, frecuentes y por lo tanto, reales. La realidad debe ser capturada para que no olvidemos que es ella a quién el escritor en particular y la persona en general se debe. Ya que sin experiencias vitales sin las cuales alimentar la vida que nos ha tocado vivir, hace mucho tiempo que la opción, como pulsión de muerte, se hubiera hecho presente.

Pero la pulsión de vida es más fuerte, es más fuerte porque hay un recuerdo, una historia, para ser contada y aún para ser vivida, que esta historia y esas personas, luego devenidas en personajes aún no se han hecho presentes en nuestros caminos, y pronto lo harán. Entonces, indirectamente, la lectura de este libro de cuentos, nos propone recordar, estar a la caza de momentos especiales, particulares. Instantes que serán los que se evalúen nuestra vida en el futuro, porque sabemos que el momento final no será propiciado por nuestra mano, sino que será esperado con la tranquilidad de haber recordado, y por eso saber certeramente, que se ha vivido.
Dibujo de Paola Guardia para la Memoria Obstinada

"La Memoria Obstinada" de Rafael Bautista


Por Esperanza Yujra


Hasta el siglo pasado nuestra literatura, no me refiero sólo al cuento, respondía lo que podemos llamar un proyecto de país, algo verificable en la lectura de cuentos y novelas, en los se observa, casi de manera inevitable, la temática social e histórica, así tenemos la literatura de la Guerra de Chaco, de la Revolución , de los temas mineros, de los temas sobre la problemática indígena o de la guerrilla. En la actualidad, en el cuento, como en otros géneros literarios, los jóvenes escritores, se han desligado de lo que se podría llamar una propuesta nacional a partir de la literatura, y se ha optado por incursionar en otros espacios alejados de la "realidad" o de los temas sociales. Esto lo podemos observar no sólo en el cuento, también en la novela, donde la mirada individual, de problemática existencial es lo que prima, lo que no me parece mal, puesto que esto tiene también su razón de ser, y responde a una visión de mundo, que en algún momento sería bueno analizar.

Los cuentos han dejado de ser realistas y aspiran llegar a otros niveles, es lo que sucede con La Memoria Obstinada, este libro de cuentos es una gran búsqueda, ya no de la realidad, sino de la verdad, la que es vista a través de los personajes y del narrador. No se examina la realidad histórica, sino la existencia, es decir, el ser en el mundo. De manera que la dimensión histórica de los personajes, está supeditada la dimensión existencial de los mismos.

En un mundo globalizado, en el que la relatividad no sólo es una forma de ver el mundo, sino una manera de vivir, la incertidumbre forma parte de nuestra cotidianeidad, esto es lo que nos muestran los cuentos de La Memoria Obstinada: los argumentos se desplazan en el espacio onírico sin que el imperativo de lo real sea un obstáculo, es como si estos cuentos representaran un juego que pretende subvertir eso que llamamos verosimilitud.

Puedo pensar en dos niveles para la comprensión de este libro de cuentos: un primer nivel que tiene que ver con la búsqueda de una voz poética; y el otro con lo que es el desarrollo de los argumentos. Al respecto debo decir que lo primero es lo que parece tener mayor importancia: la voz poética del narrador es demasiado fuerte, de manera que muchas veces los argumentos quedan subordinados a ella.

Existe un narrador omnisciente que lleva la historia a través de un punto de vista que está marcado por un yo poético, algo explicable a partir del conocimiento de que el autor es también poeta. De manera que narrador y autor a veces, forman un todo indisoluble, pero que, muchas veces, deviene en un mismo registro de voz que nos hace pensar en un extenso texto de prosa poética.

Por otro lado, de vez en cuando, dentro de la narración se filtra un narrador equisciente o narrador personaje, el que de alguna manera nos brinda otro punto de vista; y de manera casi esporádica aparecen algunos personajes, diciendo algún diálogo, emitiendo alguna opinión para luego desaparecer, dejando para el narrador y para el lector muchas conjeturas, a partir de estas apariciones. La voz de los personajes dicen mucho, en este caso la contracción o concentración es en realidad una apuesta por lo esencial en el diálogo.

Sin embargo, lo dialógico muchas veces cede a la reflexión, de manera que el narrador es interprete, no sólo describe, también interpreta el mundo y a los personajes. Juego hermenéutico que tiene mucho que ver con la voz poética, no olvidemos que la poesía, de alguna manera es interpretación del mundo, y no simple descripción de él.

Este libro de cuentos es una larga meditación, no sólo sobre la vida, o la realidad sino sobre la misma existencia, a través de personajes que deambulan por las calles, muchas veces solitarios otras veces regodeándose en su soledad. Pero siempre dentro de una atmósfera onírica.

Los espacios oníricos se intercalan con espacios urbanos, sin embargo, éstos parecen ser una continuación de aquellos, de manera que la sensación con la que se queda el lector es siempre de suprarealidad, más que de irrealidad.

Las fronteras entre los géneros se han roto, la poesía aspira a ser narración y viceversa. En este caso el cuento también aspira a ser poesía, quizá esto es lo más sobresaliente de este libro de cuentos, porque no sólo es una exposición de argumentos y de historias, es también reflexión poética. Esto se ve reforzado por la utilización de recursos propios de la poesía, figuras literarias como metáforas, metonimias, tropos, etc. rondan por estas páginas. Lo que nos muestra que las posibilidades del cuento son ilimitadas.

Para finalizar, deseo leer una cita de Herman Broch: "Descubrir lo que sólo una novela puede descubrir es la única razón de ser de una novela. La novela que no descubre una parte hasta entonces desconocida de la existencia es inmoral". Parafraseando a Broch, pienso que la importancia de la literatura está en que ella nos muestra algo de nuestro mundo, pero lo más importante es que ella nos muestra algo de nosotros mismos, y esto es lo que logra La Memoria Obstinada de Rafael Bautista.